sábado, 3 de octubre de 2015

EL DICCIONARIO DE DIÒGENES






EL DICCIONARIO DE DIÒGENES

Polìtico.. Antropòfago locuaz y sabiondo que siempre se sale con la suya aunque no tenga  razón. Entra flaco y pobre y sale rico, barrigón y nalgudo.

Vacuna política. Antìgeno que se debe inocular a toda la población - incluyendo a las embarazadas- para generar anticuerpos contra las tendencias genéticas a la corrupción administrativa y a otros vicios democráticos. Se elabora a partir de las babas y demás exudaciones virulentas de polìticos frenèticos,  embusteros y payasos. Cuanto màs tengan estas virtudes, mayor resulta la eficacia de la vacuna.
Por Resoluciòn de la ONU, el antígeno debe ser distribuido a nivel mundial, en forma gratuita, para que  no quede ningún país sin recibir sus beneficios. Todo bajo control de la FAO, de la FIFA y  de la ÑOÑA
La vacuna es de resultados permanentes y sostenidos. Ninguna persona puede recibirla màs de una vez en su vida, toda vez que  puede acarrearle consecuencias contrarias: el sujeto  se tornarà, de la noche a la mañana, falaz y traicionero, de muy poco fiar y de escasa moralidad.
La vacuna inmuniza contra toda clase de gripe, aunque los polìticos seguràn inevitablemente acatarrados y con incontinencia de flujos, incluyendo los nasales.

Xenofobia. De dos palabras griegas. Significa “cenar con rabia”, como lo hace con mucha frecuencia, en un país en crisis, toda persona que, al llegar a casa por la noche, encuentra la alacena casi totalmente vacìa y la canoa muy alta.
De xenofobia se deriva xenófobo, persona que asume tremenda corajina cuando se entera de que los vecinos, enchufados en el gobierno, cenan opíparamente, a nevera plena, mientras que ella lame los últimos cueros.
Tambièn se deriva xenofilia o amor excesivo, casi enfermizo, a las cenas suculentas, tipo gurmè, como lo acostumbran los enchufados de los gobiernos, quienes aprovechan para llevar a toda su parentela y amigotes, a cenar con el Ministro correspondiente, por cuenta del erario público. El amor a las cenas es tanto màs voraz cuanto màs baja estè la canoa gratuita manu.

Ataraxia política. Imperturbabilidad de ànimo de los polìticos amaestrados, que les torna insensibles aun a las mayores ofensas verbales o físicas, todo con tales efectos, que terminan por lucir como sinvergüenzas perfectos, sin sangre en las venas.
A tales alcances llega la ataraxia de estos polìticos, que al parecer disfrutan cuando se les ven las desvergüenzas, que no procuran ocultar ni en las reuniones protocolares, adonde asisten tantas personalidades orondas  disfrazadas de pingüinos.
Vista la conveniencia de la ataraxia, en la escuela de politología –autèntica màquina de fabricar embusteros- están icluyendo una cátedra psico-activa de ataraxia inducida, lo que perfeccionarà la desfachatez, si es que cabe… El amaestramiento implica soportar lluvias de palabras soeces y de huevos podridos durante seis meses, al cabo de los cuales, previa realización de tests y demás pruebas metahumanas, reciben el diploma de zombis ilustrados.

Tacto político. Arte de salirse con la suya acertando en la arista màs conveniente de un asunto, pero diciendo sin decir, afirmando si afirmar, negando sin negar, a través de una cuidadosa selección de conceptos, términos, personajes, medios y circunstancias, manejando el conjunto con presti-lingûi-taciòn asombrosa, pues la vocación o la preparación llevan al político a dominar y manejar el estilete lingual como una serpiente.
El tacto político es un sortilegio que los polìticos aprenden caminando sobre un suelo esterado de huevos. Se trata de una pràctica muy antigua. Entre los hititas se llamaba a los polìticos “los pisa-huevos”, porque se semetìan a estos estudios académicos desde  la niñez. Sin embargo, no eran pocos los polìticos que tarde o temprano, aun graduados en Politologìa,  se resbalaban y pisaban los huevos, poniendo la tortilla.
A la expresión tacto político se le avecinan otras, como olfato político, que tiene que ver con los malos olores de la política, tema que no tocaremos de momento, ya que vamos a almorzar.


No hay comentarios: