domingo, 26 de julio de 2020

LA PULPERÍA DE LOS POBRES. CUENTOS DE LA TROJA DOS. JUAN JOSÉ BOCARANDA E.



LA PULPERÍA DE LOS POBRES

Ah, Germán: eras un ángel metido a pulpero. Acostumbrado al Cielo, nunca te diste cuenta de que habías encarnado en este infierno...

Germán Mendoza. Mi gran amigo. Rectilíneo, trabajador y el colmo de la bondad. Tenía en el pueblo una pulpería única en su tipo, seguramente, y a nivel mundial.  Y es que Germán no quería percibir ni un céntimo de ganancia  por el expendio de las mercancías, por lo que las cuentas no le daban. Y no le hubiesen dado ni con el asesoramiento del mismo Barón Keynes.
El párroco, también amigo, a quien Germán había servido como sacristán durante más de 30 años, jamás pudo convencerlo de la necesidad de que la pulpería generase siquiera ganancias mínimas para sostenerse.
Le dije una tarde:
-  No puede seguir así, señor Germán. El padre está en apuros pues tiene que suplir la pulpería cada ocho días, y eso lo tiene quebrado. Él debe rendir cuentas al obispo.
-No, no, no. No puedo cometer el pecado de lucro porque ese abuso lo prohíbe la ley de Dios. Yo no estoy dispuesto a poner en riesgo la salvación de mi alma parando en el infierno, repleto de mercachifles usureros, ruines, malintencionados, despiadados y perversos.
No cedió. Y para completar el cuadro, salía a la puerta del negocio y convocaba a los transeúntes pobres, y les repartía gratis pan, arroz, maíz, plátanos, huevos, de lo que hubiese.
-Niños, niños. Aquí tienen unos caramelitos, y si quieren guarapo de papelón con limón, y galletas, pidan y se les dará, que en este país el hambre está que galopa, pero abundan la buena voluntad, las buenas intenciones, la solidaridad y el evidente deseo de arreglar las cosas.
El problema terminó cuando el obispo le quitó al sacerdote la parroquia dizque “por rebelde”.  Germán tuvo que ser ingresado en un ancianato, donde murió seguramente en santa paz, como el ser humano rectilíneo, puro y hasta ejemplar que fue.
Le escribí, en una carta imaginaria le remití al reino del más allá:





PESADILLAS…CUENTOS DE LA TROJA DOS. JUAN JOSÉ BOCARANDA E





PESADILLAS…
-Ayer vi a Elvira aquí en mi casa
-¿A Elvira Peñaloza, la hija de Froilán Peñaloza, el que vivía en Valencia?
-Sí, sí. Elvira Peñaloza
-¿Estás loco? ¡Si murió hace más de veinte años!.
-Claro que era Elvira.. Conversamos largo rato, de tantas cosas, hasta del coronavirus. Además, ¿ves este anillo? Pertenecía a su bisabuela. Me lo entregó ayer. Lo hizo en presencia de mi tía Julia, quien también conversó con ella.
-Pero tu tía murió hace como cincuenta años.
-Es cierto
-Y asombroso. Me dejas loco
-Pero lo más asombroso de todo es que también yo estoy muerto, pues fallecí en 1990. Tal vez te enteraste.
-Déjate de bromas. Moriste el día de mi cumpleaños, cuando cumplía cuarenta
-Y tú falleciste cinco años después, si es que te has dado cuenta.
-Pero ¿qué nos está ocurriendo?
-Nada extraordinario. Simplemente, que los seres humanos somos así. A veces, muertos que fingimos estar vivos. Otras veces, vivos que soñamos estar muertos. La incertidumbre de la existencia y de la vida. Porque la vida no es sueño, como pensó Calderón de la Barca: es pesadilla…