martes, 14 de julio de 2020

EL BRUJO QUE CANONIZARON VIVO Y DRONES Y LADRONES. CUENTOS DE LA TROJA DOS. JUAN JOSÉ BOCARANDA E.






EL BRUJO QUE CANONIZARON VIVO Y DRONES Y  LADRONES.  CUENTOS DE LA TROJA DOS. JUAN JOSÉ BOCARANDA E.

EL BRUJO QUE CANONIZARON VIVO
Lonsang, el brujo de Zolinzóngale, del desierto de Atacama, solía convertirse en tornado de humo para ordeñar las nubes y hacerlas llover. También sanaba a distancia, mas sólo a quienes creían en esas cosas. Si alguien no se curaba era “única y exclusivamente”, por falta de fe- solía decir- porque la fe no sólo mueve montañas sino que también las crea. Si en el enfermo no hay receptividad de fe, no hay sanación.

Igualmente manejaba un arte muy particular: reconciliaba parejas haciéndolas olvidar violencias  y contumelias aun en  casos de muy vieja data.

Vivía con una mujer extraña, de piel verdosa, como de lagartija,  orejas puntiagudas,  ojos redondos, negros y saltones, labio leporino, lengua bífida y hablar extraño. Según se decía, se trataba de una extraterrestre que le había sido entregada por “los verdes” -enemigos de “los grises”- en los tiempos de Pedro de Valdivia. Como su nombre extraterrestre era extravagante, Lonsang  la llamaba “Maritornes”.

Un día,  viendo cómo la gente moría de hambre, hizo llover huevos, panes y leche. Agradecido, el pueblo exigió que lo declararan santo y el Vaticano lo canonizó en vida. Elevado a los altares, se le conoce como “San Long”, patrono de los deshauciados por el hambre democrática o no.

Hoy, los adeptos le rinden culto en un santuario escondido en algún rincón del desierto, visitado únicamente por sus seguidores y discípulos, a quienes imparte sus enseñanzas por guasap y otras redes sociales.  Quienes no  sean  adeptos, jamás dan con el templo ni  se benefician de los cursos.
Lonsang domina el guasapeo desde hace miles de años porque  -no lo olvidemos- quienes trajeron a la Tierra esos trebejos fueron los extraterrestres.

Unos sujetos que todavía estaban purgando condena por ladrones, se abocaron a idear cómo ser más eficientes que la policía. Algunos propusieron hacerse samuráis, para saltar de techo en techo como los grillos o caminar por las paredes como en tierra llana. Otros hablaron de la necesidad de tomar cursos con los mercenarios o con Boko Haram. Otros dijeron que “simplemente”, sin tantos rollos, lo que se necesitaba era armamento, del bueno eso sí, como ametralladoras, tanques  y morteros. Porque el valor, que es lo más importante, lo tenemos de sobra. Lo demás es pan por comer.
Finalmente el voto mayoritario de los malandros se pronunció por el uso de drones.
Uno de ellos dijo:
-Qué bueno. La combinación perfecta. Drones y ladrones.

Sin embargo, no hubo necesidad de que los malandros, para poner en ejecución estos planes, salieran libres, porque ya lo eran dentro de la prisión: los vigilantes eran presos de los presos, pues los tenían sometidos a su voluntad.
Provistos los malandros de drones, celulares y del uso de las redes sociales a pleno dar, estuvieron en condiciones óptimas para realizar su cometido de atracar, robar y dominar a control remoto. Todo resultó perfecto pues contribuyó al incremento de la tranquilidad y de la paz social, que tanto se necesitaban.
No hay como combinar sabiamente tecnología y buena voluntad- comentó un sabiondo gobernante, cómplice oculto de los malandros.




BABATUNDE EL METAFÍSICO.CUENTOS DE LA TROJA DOS. JUAN JOSÉ BOCARANDA E




BABATUNDE EL METAFÍSICO
Porque soy espiritualista y he incursionado en el mundo metafísico. No quiero ensuciarme el aura con toxinas de animal.
Hambre, hambre, mucha hambre. En la región del Kalahari el hambre azota con acento pleno.  Allí sueñan especialmente por sabrosa carne a la parrilla. Imaginan los humillos aromáticos  expandiéndose por el aire y penetrando en las chozas e hiriendo con agradables caricias el olfato de los moradores.
La familia de Oleque, integrada por el propio Oleque, sus dos mujeres y sus ocho hijos, procura distraerse con los recuerdos de mejores días. Se destaca Babatunde, de nueve años de edad, que ya no tiene fuerzas ni para quejarse.
Los hombres salieron a cazar mientras las mujeres se las arreglan lo mejor que pueden para engañar los estómagos de los más pequeños, calentando piedras para simular que están preparando los alimentos.
Pasan cinco días…hasta que por fin entran los cazadores a la aldea, dando gritos de alegría. Tuvieron suerte. Ahora traen una presa cuya carne repartirán equitativamente entre todas las familias. Allí funciona mejor que en otros lugares la consciencia de comunidad.
Ahora el humo de la parrilla es algo real. Oleque y sus mujeres llaman a los niños. Pero Babatunde no está.
-Babaaatunnnnde, Baaabatundeeee- gritan todos.
Cuando finalmente aparece Babatunde, Oleque le arma un zaperoco:
-Pero, ¿qué te pasa, Baba? ¿Qué hacías? Antes chillabas de hambre  y ahora te haces de rogar? Ven a comer, carajo, que se acaba la carne…
-No, papá, no comeré “eso”.
-¿Queeee? ¿Por qué?
-Porque soy espiritualista y he incursionado en el mundo metafísico. No quiero ensuciarme el aura con bajas energías ni toxinas de animal. Quiero avanzar espiritualmente y llegar a ser algún día un maestro ascendido. Soy vegetariano, como la maestra Calpurnia Mendible.
-¡Nooo jodaaas, Babatunde, no jodas…